La quietud absoluta de este antiguo monasterio, sus 13 salas reestructuradas con cuidado y el maravilloso claustro del siglo XVII crean una atmósfera única en la que realizar reuniones y seminarios. Familiares, confortables e inmersas en el silencio son las nueve pequeñas salas que se alzan en el claustro. Con una capacidad que varía entre diez y treinta personas, estas salas unen la tranquilidad del antiguo monasterio a una cálida hospitalidad.
Cada ambiente, desde la sala del camino a la sala de los frescos y del jardín interior a las antiguos sótanos pueden convertirse en un lugar de encuentro o de devoción mientras que las cuatro grandes salas, con equipamiento para congresos, pueden acoger grupos o asociaciones de 50 a 220 participantes.
En el interior del Claustro una pequeña Iglesia acoge a quienes desean orar o meditar.